Entretenimiento

Raphy D’ Oleo presenta propuesta para la industria luego del COVID-19

Se estipula para agosto la realización de actividades de aglomeración de personas, pero para el productor artístico Raphy D’ Oleo el plan de apertura presentado por el gobierno, en cuanto a eventos artísticos se refiere, coloca a la industria de la música en una situación extremadamente difícil.

El promotor piensa que no será hasta el fin de año cuando el entretenimiento podría volver a recobrar vida por el hecho de que ninguna actividad, por más atractiva que sea, llevará público suficiente para hacerla rentable.

“Creo firmemente que hasta final de año, y solo por las festividades navideñas, los artistas y el mundo del espectáculo no tendrían posibilidades de sobreponerse a las nefastas consecuencias de esta pandemia.  Los que accionamos en este negocio estamos obligados a presentar alternativas que hagan más viable el camino de la recuperación, a sabiendas que después de junio al final del estado de emergencia, el gobierno no ofrecerá la ayuda que otorga en sus planes sociales”, manifestó D’ Oleo en un comunicado de prensa enviado a este medio.

Entiende que lo que sustentaría económicamente al sector del entretenimiento serían los recursos consignados en el presupuesto de instituciones estatales que propician las actividades artísticas de fin de año.

“En el mes de diciembre se presentan fiestas populares donde se contratan agrupaciones y artistas que movilizan todos los estamentos que interactúan en el espectáculo. El gobierno contrataría 3 actividades mensuales por los próximos cinco meses (total 15 desde julio hasta noviembre) para ser realizadas en el marco de las Fiestas Populares que se efectúan en Navidad”, dijo.

Estas contrataciones se realizarían a través de empresarios artísticos que estén al día con todas las regulaciones impositivas y empresariales vigentes en el país, quienes someterían una lista de los artistas que representarían y canalizarían los contratos que deben estar firmados por los artistas. Los empresarios cobrarían una comisión que no debe exceder el 10% del valor del contrato y acordarían con los representados precios especiales para estas actividades, cuyos valores estarían estipulados por categoría y tarifas consensuadas entre los empresarios y el ministerio de cultura o con quien designe la Presidencia.

“El show business será el último que abra y el último en recuperarse a los niveles de antes del COVID-19 y las condiciones anímicas y económicas de la población no permitirán que esta acuda a disfrutar de espectáculos de diversión. Por ello usemos este tiempo en hacer la re-ingeniería que necesitan los conceptos artísticos. Ya comenzamos a retornar a la vida productiva pero tardaremos más en retomar nuestra vida social”, manifestó

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