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Casanova: El gran tenor que es orgullo dominicano

Francisco Casanova, quien falleció ayer en la ciudad de Nueva York, donde residía, cantó durante 25 años en los más grandes teatros de ópera en el mundo, con un extenso repertorio de 56 papeles estelares.

Para este tenor dominicano, la música estaba primero que todo.  “Nunca cancelé una función ni pedí que se anunciara el hecho de no sentirme bien o de tener incluso fiebre.  Cancelación por enfermedad solo una, y ya tenía más de 53 años, después de dos años de haberme retirado de los escenarios, en abril del 2012, y afectado por una diabetes galopante”, sostuvo el tenor que siempre estuvo vinculado con su país, aunque se había establido en Nueva York. Allí murió ayer jueves, casi al cumplir 62 años de edad (nació el 3 de octubre de 1957).

El veterano tenor hizo su debut a los ocho años como cantante interpretando el tema “Señorita”, de Rafael Hernández.

Cuando tenía tres años de edad, Casanova, contó en una entrevista pasada, que fue la primera vez que escuchó el canto lírico, pues un día temprano en la mañana pudo escuchar a su  padre que interpretaba en su estudio un tema con su bella voz de tenor y le tocó el corazón.

En su niñez
“Al escuchar a mi padre me dije: eso es lo que yo voy a hacer, y ya a los once años mi inclinación a pasarme horas oyendo los discos de la colección de mi padre aumentaba de día en día. Así fue cómo llegué a conocer a Caruso, Gigli, Galli-Curci, Scotti, Kraus, Del Mónaco, Boninsegna, Farrar, Pertile, Fleta, Mardones, Campora, Ferraro, Muzio, Olivero, Callas, Tebaldi, Caballé, Bastianini, Kristoff, Neri, Guelfi, Ausensi, Aragall, La Virgen, Corelli, Kraus, MartíÖ a través de esos discos y de transmisiones radiales desde Hilversum, Holanda, donde muchos años más tarde llegué a cantar Les VÎpres Siciliennes, L¿more dei Tre Re, Poliuto, Requiem de Verdi.  Ese fue mi mundo desde siempre”, confesó en una entrevista reciente.

A él le ayudó el hecho de que su padre, Alfredo Chahín, cantaba: “Tenía una bella voz de tenor que usaba bien”. Y aunque Casanova aclaró que su progenitor nunca cantó ópera sino popular, pero en su época (los años 40) la diferencia era poca en lo que a producción de voz se refiere.

En cambio, su madre, Bárbara Casanova, estudió el piano desde pequeña en el Conservatorio de Santo Domingo.

Adolescencia
A los 15 años, “me atrevía a cantar M’appari tutt’amor, Il mio tesoro intanto, O tu che in seno agli angeli, E lucevan le stelle, Una furtiva lágrima, romanzas que ella me acompañaba durante veladas familiares en casa o en actos musicales en el Colegio La Salle. Así obligaba a todos mis amigos de la secundaria a escuchar ópera”.

Casanova fue el último hijo del matrimonio Chahín-Casanova, y el único vivo de la familia. Tuvo tres hermanos mayores que él: Sandra, Tamara y Luis Alfredo y todos cantaban.

Era nativo del pueblo Santa Cruz del Seybo (El Seibo) y no había actividad en la que su familia completa no estuviera envuelta de manera prominente en la parte musical.

El veterano tenor, que tenía problemas de salud relacionados con la diabetes, recibió clases del maestro Enrique Estévez Pacheco, quien era por entonces director de la Banda Municipal de Música y lo tomó como pupilo.

A principios de los años 70 fue admitido en el Conservatorio Nacional de Música y allí comenzó a recibir sus primeras clases de canto, bajo la tutela del ilustre tenor dominicano Rafael Sánchez Cestero. En 1978 se fue a los Estados Unidos y se radicó en la ciudad de New York.

Su voz resonó en escenarios de al menos 25 estados de los Estados Unidos y en varios países de Europa (Italia, Francia, España, Alemania, Polonia y Yugoslavia), además de naciones latinas como Puerto Rico y Colombia.

Entre fechas memorables, el 18 de mayo de 1996 Casanova sustituyó a Luciano Pavarotti en el espectáculo “Pavarotti and Friends” en el Teartro de la Filarmónica de New York.

Su muerte se produjo luego de recibir atenciones en los últimos días cuando confrontó una recaída por padecimientos relacionados con la diabetes.

En los últimos tiempos impartía clases de música a jóvenes en Nueva York. Previo a su muerte, preparaba varios conciertos en República Dominicana en los próximos meses, incluido uno en el Colegio Nuestra Señora del Rosario, donde hizo sus estudios primarios.

MIRADA EXTRA

Regreso. Hace poco hizo contacto con el productor William Liriano para que le produjera varios conciertos especiales con lo que regresaría a los escenarios dominicanos.

Padrino. Desde 1991 fue discípulo del renombrado tenor italiano Pier Miranda, quien lo escuchó cantar por primera vez en una transmisión por televisión del Concurso Internacional de Canto Francés Viñas de Barcelona, en 1990.

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