Salsa

Víctor Manuelle celebra la salsa de hoy y de ayer con “25/7”

Ha llenado el Madison Square Garden, ha roto récords en la lista tropical de Billboard y ha vendido millones de discos. Pero Víctor Manuelle, quien celebra 25 años de trayectoria con el lanzamiento de “25/7”, dice que nunca se hizo grandes expectativas.
“Una filosofía de mi vida y mi carrera es que yo pienso que a mí no me falta nada por hacer. Las cosas que llegan las disfruto, pero no me pongo grandes expectativas porque entonces sufro grandes decepciones”, dijo el astro de la salsa en una entrevista en Nueva York a propósito de su nuevo álbum y su cuarto de siglo en la música.
“Si dijera, por ejemplo, que este año con ’27/5′ quiero llegar a África y de repente no llego a África y lo veo como algo que no sucedió, entonces no me disfruto que probablemente entré a otro mercado o que estoy pasando un momento increíble en los Estados Unidos. Yo vivo mi carrera trabajando duro y los resultados los disfruto a diario”, continuó. “Trabajando duro las puertas se van abriendo solas”.
Con nueve cortes que incluyen los sencillos “Hasta que me dé la gana” y “Mala y peligrosa” con Bad Bunny (con el que Víctor Manuelle rompió su propia marca como el artista con mayor número de éxitos en el Top 10 de la lista Tropical Airplay de Billboard), “25/7” es una producción variada en cuanto a arreglos musicales, con temas de salsa con un estilo urbano como “Amarte duro”, con Farruko, y otros más bien tradicionales como “Cuando me escuchen”.
“Ese tema específicamente, como quería hacer el sonido de los años 70, principios de los 80, se grabó análogo, en cinta dos pulgadas, buscando otro sonido original”, dijo sobre este último. “O sea que esta producción tiene muchos detalles diferentes a las producciones anteriores”.
El álbum, lanzado por Sony Music Latin, tomó más de dos años en realizarse en parte por la logística que implicó coordinar con sus colaboradores, que también incluyen a Juan Luis Guerra, en “Quiero tiempo”, Glenn Monroig en “Me enteré de tu boda” y Gilberto Santa Rosa, su mentor, en “Salsa pa’ olvidar las penas”.
“Hay que entender que varios de esos compañeros también tienen una agenda muy complicada y en lo que coincidíamos, en lo que llegábamos al estudio a crear, nos tomó bastante tiempo”, dijo.
Víctor Manuelle nació en Nueva York pero creció en Puerto Rico, donde todavía reside. Cursaba estudios de finanzas y contabilidad cuando un amigo suyo lo animó a subir al escenario durante un concierto de Santa Rosa, y el llamado Caballero de la Salsa quedó tan impresionado con su talento que a los dos días lo llamó para apadrinarlo.
“Obviamente no terminé los estudios y al principio para mi familia fue un poco dura la decisión, porque yo no tenía una garantía de qué iba a suceder conmigo, pero parece que fue una decisión buena”, dijo el cantante de 47 años, quien en 2015 terminó por recibir un Doctorado Honoris Causa en Artes de la Universidad Central de Bayamón. “No me arrepiento y quizás un poquitito de lo que asimilé en esos años en la universidad pues los he aplicado también a mi carrera”.
En 1993 Víctor Manuelle debutó con el álbum “Justo a tiempo”, editado por Sony Discos, pero fue su tercero, un disco homónimo producido por Sergio George que salió en 1996 — del que se desprende su clásico “Todo quedó, quedó” — el que lo lanzó a la fama. Desde entonces ha grabado más de una docena de discos, con éxitos que incluyen “Así es la mujer”, “Le haré feliz”, “He tratado” y “Dile a ella”.
Víctor Manuelle considera que aunque actualmente la música urbana domina las ondas radiales y es la música de preferencia entre la juventud latina, los salseros no deben rendirse, pues “hay personas que todavía disfrutan de este género musical y hay que trabajar duro… (con) autenticidad”. ¿Qué habría sido de él si no hubiera subido esa noche al escenario de Santa Rosa?
“Yo pienso que ya estaba predestinado al escenario de alguna manera, que hubiese sido músico”, responde con convicción el artista, quien comenzó tomando clases de trompeta y tocando en la banda escolar de su pueblo en Isabela. “Siempre me visualicé en un escenario. Pienso que eso era al final lo que Dios tenía destinado para mí”.

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